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Audiocuento: Los Duendes y El Zapatero. Escrito por Jacob Grimm.

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Audiocuento: La Jirafa. Escrito por Juan José Arreola.

       La Jirafa es un cuento escrito por Juan José Arreola (Ciudad Guzmán, Jalisco, 21 de septiembre de 1918 - Guadalajara, Jalisco, 3 de diciembre de 2001) quien fue un escritor, académico y editor mexicano.  Se publicó por primera vez en el libro "Bestiario" escrito por el mismo autor y publicado en 1.972.  La jirafa, prodigio de ingeniería biológica, al buscar “en las alturas lo que otros encuentran a ras de suelo”, encarna más que nadie los devaneos del espíritu: tanta elevación no le sirve de nada cuando, al inclinarse a beber agua, no le queda más remedio que ponerse al nivel de los burros (Arreola, 1997a: 96). La narración, diseño, musicalización y edición del video fueron realizados en Tygrus Studio por Miguel Rojas Álvarez, como aporte gratuito y universal para la promoción de la literatura latinoamericana. Para más contenido de Los Cuentos al Aire de Miguel Rojas Álvaraez, queda cordialmente invitado a consultar los siguientes enlaces: Youtube: Los Cuentos al Aire

Audiocuento: La Tortuga Gigante. Escrito por Horacio Quiroga.

A mis amigos lectores, les invito a disfrutar del primer audiocuento producido para el canal Los Cuentos al Aire. Para esta ocasión especial fue seleccionado un clásico de la literatura infantil latinoamericana. "La Tortuga Gigante" es un cuento escrito por Horacio Silvestre Quiroga Forteza (1.878 - 1.937), famoso escritor uruguayo, considerado como uno de los maestros del cuento latinoamericano. Quedó publicado por primera vez, junto con otros siete cuentos del mismo autor, en el libro "Cuentos de la Selva", cuya manufactura estuvo a cargo de la Sociedad Cooperativa Editorial Ltda., en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, para el año 1.918. Una obra en la que Quiroga quiso resaltar la cultura propia de América, desarrollando un lenguaje selvático con el que contribuyó a cambiar el paradigma de los escritores de la época, quienes basaban sus obras en escenarios urbanos y buscaban imitar la moda Europea. La narración, diseño gráfico y edición del video fueron r

Cuando Toquen a la Puerta

     El cielo claroscuro de la madrugada del domingo se hizo cómplice del la fría corriente de aire que precede a los primeros rayos de sol. Así se hacía más complicada la esforzada labor de aquella muchacha que, con un viejo trapo de franela en su cabeza,  protegía el peinado que se había estado haciendo la noche anterior. Movía rápidamente las manos, con las que sostenía una frágil escoba que compró unos días antes en el mercado, la anterior según ella "Ya daba vergüenza". La mamá de la muchacha desde hace rato estaba en la cocina. En vez de un trapo usaba una sábana blanca al rededor la cabeza que tapaba parte de la cara y caía sobre el cuerpo, no le importaba parecer un ánima con tal de mantenerse tibia. A pesar de su envoltorio se apuraba partiendo huevos, mezclando harina, licuando frutas y dedicando un momento especial al colado del café con una manga de tela que concentraba el olor por sobre todos los demás aromas de la casa. El padre había desarrollado a lo largo de

La Mirada del Tigre Sobre el Manantial

Seguramente, si has pasado un rato muy largo bajo el sol, una tarde en la que reina el calor inclemente,  puedes imaginar las reacciones que produciría tu cuerpo con el transcurrir de las horas, a medida que su fuego azota sin piedad: la luz incandescente y cegadora, el ardor del roce de la ropa sobre la piel irritada, la sudoración incesante, jaqueca, la sed sofocante y el cansancio. Esas son las sensaciones que experimenta un hombre que viaja a caballo, en medio de la llanura de un país tropical. Bajo condiciones semejantes se encontraba un viajero, llevaba horas cabalgando lentamente sobre un animal cansado, la única sombra en kilómetros era la que le proveía su sombrero. Las circunstancias habían retrasado su viaje y ahora se encontraba en la mitad de su extenso recorrido con el sol más ardiente del año sobre su espalda, la cantimplora vacía y ningún lugar cercano donde pudiese reposar. Mil novecientos treinta y cuatro, inexistencia de cualquiera de las comodidades tecnológicas

La Caja de Zapatos

   La mañana de un sábado cualquiera dejaba entrever una tibia luz de sol por las pequeñas rendijas de mi ventana, me levanté para abrirla de par en par. En aquel momento del año la mayoría de los árboles, arbustos y hasta la maleza que abundaban en el patio de mi casa materma, verdecían y desprendían con más intensidad sus aromas entremezcladas. Justo cuando la luz cegaba momentáneamente mis ojos infantiles, llamó mi atención una figura curiosa que no lograba reconocer y se sostenía frente a mí en una rama solitaria. Froté mis ojos, todavía creyendo que podía estar confundido con el capullo de alguna flor, pero fue mayor el asombro cuando se aclaró la imagen de un pájaro que no había visto antes entre los muchos que venían a visitar ese patio, una pequeña ave de un azul intenso que me miraba fijamente. Lucía calmado, atento, me demostraba que la curiosidad era recíproca. Lo estudié silenciosamente antes de desear salir corriendo a contarle rápidamente a mi abuelo, sin embargo, di